“El esparto deja de ser una necesidad para convertirse en un ejercicio de memoria gracias al diseño de producto.”

Madrugar y trasnochar era más que una rutina.

En Sesma (Navarra), los hombres se levantaban antes del amanecer para majar el esparto, dejándolo preparado para que las mujeres lo hilasen por la noche, muchas veces hasta altas horas.

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